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Religiosos colombianos alertam sobre acusações
falsas à Comissão de Justiça e Paz
A Comissão de Justiça e Paz da Colômbia
divulgou nesta quarta-feira, 9 de setembro, um comunicado
a todos os religiosos do mundo e membros da Comissão
de Justiça e Paz sobre as notícias deturpadas
que o Exército e a imprensa colombiana estão
divulgando.
As acusações difundidas são de "que
se apropriaram de um montante de 450 milhões de pesos,
destinados a projetos de moradia dos retornados"; "violação
dos direitos humanos ao criar 'campos de concentração'
fechados com alambrados, na zona de Cacarica"; e "atuar
como braço político da guerrilha".
Segundo a organização não-governamental,
há sete anos este grupo tem como objetivo atuar junto
a um projeto de vida comunitário, sem ligação
a qualquer tipo de violência ou grupo armado. Confira
o comunicado na íntegra, em espanhol:
Bogotá,
septiembre 9 de 2003
A todas y todos en el mundo de los Derechos Humanos
De : Representantes legales de Justicia y Paz
Hermanas y hermanos en el seguimiento del Señor Jesús:
En
los últimos días los medios masivos de información
han difundido
ampliamente acusaciones en contra de JUSTICIA Y PAZ, como
organización no gubernamental, acusándola de
"apropiación de recursos públicos por un
monto de 450 millones de pesos, destinados a proyectos de
vivienda de los retornados"; "violación de
los derechos humanos al crear 'campos de concentración'
encerrados con alambradas, en la zona del Cacarica",
y "actuar como brazo político de la guerrilla".
Una conferencia de prensa convocada en el Ministerio de Defensa
por el Comandante General de las Fuerzas Militares, el pasado
21 de agosto, le dio la más amplia difusión
a estas acusaciones por todos los medios masivos, pero a la
vez se ha constituido una oficina jurídica que trata
de judicializar dichas afirmaciones.
Habiendo actuado como representantes legales de la Comisión
Intercongregacional de Justicia y Paz (1988-2002) y de la
Comisión
Intereclesial de Justicia y Paz (2002-2003), hemos creído
necesario
Enviar este informe somero al conjunto de la vida religiosa
de Colombia, con El fin de que tengan los elementos mínimos
de juicio para discernir, Responder y actuar en esta coyuntura
que nos afecta.
1.
Como la mayoría de ustedes lo saben, Justicia y Paz
ha acompañado a un grupo numeroso de comunidades de
la zona del Río Cacarica (Chocó), desde que
fueron brutalmente desplazadas de sus territorios por la "Operación
Génesis" del Ejército, en febrero de 1997.
Luego de un largo proceso de refugio interno en Turbo, en
albergues provisorios que Justicia y Paz ayudó a edificar
y organizar, y tras difíciles negociaciones con los
gobiernos que se han sucedido, en marzo de 2000 se inició
el proceso de retorno que culminó a finales de 2001.
Dentro de las negociaciones que se llevaron a cabo con delegados
del gobierno, fue aprobado un proyecto para construir viviendas
en los dos asentamientos en los cuales las comunidades decidieron
agruparse en su retorno, con el fin de protegerse mejor dentro
de un conflicto que se sospechaba iba a ser prolongado.
Por
petición expresa de las mismas comunidades organizadas,
Justicia y Paz aceptó asumir la administración
del proyecto de vivienda. Así, el 1° de febrero
de 1999 se firmó el convenio de cooperación
No. 32700198 entre la CAJA DE CRÉDITO AGRARIO Y MINERO,
hoy BANCO AGRARIO DE COLOMBIA, y la COMISIÓN INTERCONGREGACIONAL
DE JUSTICIA Y PAZ. El gobierno se comprometió a aportar
900 millones y constituyó un Comité Operativo
para la ejecución del proyecto. La RED DE SOLIDARIDAD
SOCIAL y el BANCO AGRARIO designaron como Interventora a la
arquitecta JUDITH PEREA CHALA, de Quibdó. En septiembre
de 1999, en la sucursal del Banco Agrario de Apartadó
se recibieron los primeros (y únicos) 450 millones
de pesos aportados por el gobierno nacional y se consignaron
en una cuenta a nombre del representante legal de Justicia
y Paz y de la Interventora.
En
los archivos de Justicia y Paz reposan 8 volúmenes
que guardan los registros de todas las reuniones del Comité
Operativo, los extractos bancarios, los informes periódicos
de contabilidad, los comprobantes de egresos y en general
toda la memoria de la ejecución del proyecto, abierta
al escrutinio de cualquier investigador oficial. Si el proyecto
no se pudo ejecutar como estaba diseñado y en los plazos
previstos, ello se debió a dos factores principales:
por una parte, el incumplimientos del gobierno, al no suministrar
ayuda alimentaria a los retornados, quienes tuvieron que dedicar
gran parte de su tiempo a trabajar para su alimentación
con el consiguiente retraso en la búsqueda de madera;
por otra parte, la firma DISTRIBUCIONES HC, con la cual se
había firmado un contrato para el suministro de materiales
por valor de 223 millones,
presentó una póliza que resultó inválida
e incumplió en parte los
suministros, quedando con una deuda de 158 millones. Justicia
y Paz
colocó una demanda penal el 16 de octubre de 2001 contra
el representante legal de dicha firma, Sr. HÉCTOR CAÑAVERAL
(Radicado 6041 en Fiscalía Delegada ante los Jueces
Penales de Turbo, por el punible de estafa).
Las
dificultades de ejecución por las razones expuestas,
llevaron al
Comité Operativo a proponer la liquidación del
proyecto, a pesar de haberse recibido solamente la mitad de
lo prometido por el gobierno, con el fin de rediseñar
el proyecto teniendo en cuenta las dificultades encontradas.
En abril de 2001 el proyecto se había ejecutado, en
cifras globales, así: 223 millones en el contrato de
materiales; 27 millones en mano de obra de las comunidades;
81.6 millones en adquisición de insumos; 33.2 millones
en dirección de la obra y 69.5 millones en interventoría.
Tanto el Banco Agrario como la Red de Solidaridad Social participaron
en todas las decisiones y tienen en su poder todos los documentos,
actas y cuentas. Recientemente han manifestado estar "tranquilos"
y abiertos a cualquier escrutinio.
2.
En 2001, frente a incursiones de militares y paramilitares
que
irrespetaban todos los reglamentos de las comunidades y violaban
permanentemente los derechos elementales de la población
civil, las
comunidades decidieron poner una malla de protección
a sus espacios de vivienda, con el fin de hacer un poco más
difícil el ingreso de los
agresores. Aunque esto no se acomoda a su tradición
cultural de puertas abiertas, ellas afirman que lo hicieron
por extrema urgencia de
proteger sus vidas y bienes y que se inspiraron para ello
en sus visitas a nuestras grandes ciudades, donde tanto nuestras
casas como todos los espacios oficiales están saturados
de puertas, controles, muros, mallas, alambradas electrizadas,
celadores y vigilantes, y computadores que escrutan y registran
hasta la saciedad las identidades y propósitos de cualquier
visitante. Calificar esto como "campo de concentración"
o acusar a Justicia y Paz de querer imponérselos, son
calumnias que solo pueden originarse
En imaginaciones excesivamente perversas.
3. El acompañamiento que Justicia y Paz ha hecho a
estas comunidades a partir de 1997 cuando fueron brutalmente
desplazadas, ha tenido como eje ayudarles a construir un proyecto
de vida en medio del conflicto armado, en el que puedan reivindicarse
como población civil que no participa en el enfrentamiento
armado, pero que no por ello renuncia a exigir el respeto
a sus derechos y a su autodeterminación. Dicho acompañamiento
le permite a Justicia y Paz dar testimonio de que quienes
participan en el proyecto de COMUNIDADES DE AUTODETERMINACIÓN,
VIDA Y DIGNIDAD - CAVIDA - lo hacen transparentemente como
población civil no involucrada en actividades militares.
Si se ha buscado en ocasiones conversar con insurgentes, ya
sea a través de los comisionados por el gobierno para
los diálogos, o ya enfrentando a los que ocasionalmente
pasan por el territorio, ha sido para pedirles encarecidamente
que respeten el proyecto de vida de estas
comunidades y que no las presionen a colaborar en actividades
militares.
Sin
embargo, ahora se acusa, tanto a los integrantes de Justicia
y Paz
Que han acompañado el proceso, como a muchos miembros
de las mismas comunidades, de "actuar como brazo político
de la guerrilla". Al examinar las acusaciones contra
los miembros de JUSTICIA Y PAZ, se evidencia que éstas
provienen de un odio reconcentrado de quienes simpatizan con
determinadas fuerzas que actúan por fuera de la ley.
En efecto, se interpreta cualquier contacto con la insurgencia,
en defensa de las mismas comunidades, como si fuera para coordinar
acciones con ella; se interpreta cualquier denuncia de las
agresiones paramilitares, como una colaboración con
retaliaciones que eventualmente haya tomado la guerrilla contra
ellos; se interpreta el mismo acompañamiento a gente
amenazada, como si fuera "protección a milicianos";
se interpretan los criterios ponderados de denuncia que Justicia
y Paz ha seguido en su trayectoria, como si fuera complicidad
con la insurgencia; se interpretan las opiniones a favor de
la autodeterminación de los pueblos, de la justicia
social y de la defensa de los recursos naturales, como si
fuera la imposición de una ideología insurgente.
Al
examinar las acusaciones contra algunos integrantes o líderes
de las
comunidades, se percibe que se fundan en supuestas militancias
o
conductas ilícitas de épocas anteriores al proceso
de CAVIDA, muy difíciles de creer cuando se predican
de líderes que durante 7 años hemos conocido
como personas íntegras y radicalmente identificadas
con un proyecto de vida comunitario que ha buscado alejar
todo vínculo o compromiso con actores armados y actuar
transparentemente como población civil ajena a toda
colaboración con la violencia.
4.
Pero toda esta difamación y posible judicialización
de los miembros
de JUSTICIA Y PAZ y de CAVIDA tiene raíces más
profundas. En efecto, el primer representante legal del Consejo
Comunitario del Cacarica fue el Señor ADÁN QUINTO,
quien fuera desplazado en 1997 (el mismo que apareció
en la televisión al lado del General Mora Rangel, haciendo
las acusaciones). Desde su puesto de coordinación,
sin embargo, abusó de su poder para apropiarse de dineros
donados por entidades oficiales con el fin de hacer levantamientos
topográficos previos a la delimitación del territorio.
Al ser sancionado por su propia comunidad, ADÁN resolvió
ofrecer sus Servicios a la empresa MADERAS DEL DARIÉN,
que ha explotado ilegalmente los Recursos más preciosos
de ese territorio, destruyendo el medio ambiente y Haciendo
innavegables los caños que comunican a las comunidades.
Más tarde ADÁN QUINTO trató de convencer
a los principales líderes de la Comunidad del Cacarica
para que renunciaran al proceso organizativo y a su proyecto
De vida y se entregaran a MADERAS DEL DARIÉN, empresa
que podría volverlos ricos si ellos le colaboraban.
Ellos rechazaron indignados el soborno, mientras ADÁN
continuó reclutando adeptos para constituir microempresas
de fachada, que le hicieran el trabajo de base a MADERAS DEL
DARIÉN. La contradicción de intereses se fue
agudizando y JUSTICIA Y PAZ se vio en la necesidad de denunciar,
vía Acción de Tutela, a MADERAS DEL DARIÉN,
por saquear ilegalmente los recursos forestales que son el
escaso patrimonio de las comunidades, haciéndose escoltar
militarmente por los
paramilitares, como han podido comprobarlo las comisiones
de verificación que se han desplazado a la zona. Evidentemente
esto ha agudizado el conflicto y ha llevado a que MADERAS
DEL DARIÉN, al parecer a través de la abogada
JOHANNA ELIZABETH CABEZA ARIAS, coordine una campaña
difamatoria y judicial contra JUSTICIA Y PAZ. Todo muestra
que lo que se busca es eliminar el Obstáculo que hoy
tienen, tanto MADERAS DEL DARIÉN, para continuar con
la ilegal destrucción de los recursos naturales, como
LOS PARAMILITARES, para Lograr su total dominio del territorio,
sobre todo en esta coyuntura en que se proyecta su legalización
y colaboración con los proyectos oficiales.
Para
lograr tan perverso objetivo, los métodos están
a la vista, y son
Los mismos que se han vuelto moneda corriente, desafortunadamente,
en Nuestras instancias judiciales: conseguir "testigos"
halagados con todo tipo de recompensas, para que acusen de
diversos "delitos" a quienes les resultan incómodos
a los poderes corruptos. Todos sabemos que multitud de procesos
penales, que ahora ni siquiera excluyen a altos jerarcas de
la Iglesia, se apoyan en esa inmoral estrategia.
Dejamos
en sus manos, hermanas y hermanos, estos elementos de
discernimiento. No dudamos que sabrán llevarlos a la
oración y a la
reflexión comunitaria y que el mismo contexto les hará
reflexionar
sobre los costos enormes que ordinariamente hay que pagar
cuando se busca un mínimo compromiso con la verdad
y con la justicia.
Fraternalmente,
Javier Giraldo M., S. J. Daniel Vásquez O., C. M..
Carlos Julio Rozo R., C. M. F. Carolina Pardo, O. S. F.
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